Pepe siempre había sido un buen marido. Está bien, puede que de vez en cuando se tomase alguna copa de más, pero había sido un hombre trabajador, y siempre la había respetado. Ella tampoco se había quedado parada, durante 20 años trabajó de cocinera, para poder dar a sus hijos la oportunidad que ellos no habían tenido. La cosa no había salido mal del todo, los 3 se habían casado y tenían un buen trabajo. Cuando por fin pudieron tener algo de tiempo para ellos, se dedicaron a ahorrar y a construirse una casa en el pueblo. Y entonces, cuando parecía que todo estaba resuelto, apareció la enfermedad. Parecía una neumonía. Ingresaron a Pepe en el hospital, pero no mejoró. Pocos meses después, había perdido la vista, y apenas conseguía escuchar algo. Después empezó a perder movilidad. Todas las noches se quedaba con él, sujetándole la mano mientras dormía, y lo único que podía pensar era “ por favor Señor, llévatelo ya”
sábado, 16 de octubre de 2010
Retazos II
Retazos I
En un local, dos hombres de unos sesenta años charlan. Uno de ellos, el que está detrás del mostrador, lleva un delantal de cuero y una camisa de franela con los cuellos gastados. Alrededor de sus ojos castaños aparecen incontables arrugas, y una leve pelusilla gris asoma donde tiempo atrás debió situarse una abundante cabellera.
-Yo no se que pasa con la gente hoy en día, fíjate, todos llevan los zapatos de cualquier manera, parece como si ya no les importase. ¿Sabes que hace semanas que no entra nadie en la tienda? Antes todos los días venían por lo menos 5 o 6 clientes; zapatos, bolsos, botas, siempre había algo que arreglar. Ahora como mucho me traen unas botas para ponerle tapas. Hace meses que las cuentas no salen y no se cuanto tiempo aguantaré sin cerrar…
El otro hombre asiente distraído, se mira los zapatos, que empiezan a tener las suelas gastadas, y piensa que posiblemente le salga más barato comprarse unos nuevos en el centro comercial que arreglarlos.