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“I’ll not live for any other man’s sake, neither will I ask them to live for mine”
Howard Roark
A través del personaje de Howard Roark, arquitecto, Ayn Rand nos presenta a su ideal de hombre. El individualista, ese hombre que consigue sus propósitos, o al menos lo intenta, sin la ayuda de los demás, sin importarle las opiniones que sobre el se viertan.
Ahora nos encontramos, sin embargo, en la necesidad de construir viviendas, equipamientos, para una serie de colectivos que, en principio, parecen haber fracasado en ese propósito.
Esta claro que no es nuestra labor como arquitectos la de juzgarles, sino “simplemente” facilitar los medios para que se reintegren y comiencen a ser miembros productivos de la sociedad, esperando que en el futuro devuelvan con creces los que les ha sido prestado. Una vez dicho esto, nos encontramos con lo que en resumen debería ser el objetivo de este proyecto, el punto principal de este programa: la conversión de estos individuos o colectivos en miembros productores de riqueza en el menor tiempo y con el menor gasto posible. Eliminemos pues lujos innecesarios en el proceso.
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En principio, el problema más acuciante de nuestros colectivos es la “exclusión social”, el desarraigo, y todo lo que eso conlleva, la caída en un circulo vicioso de difícil escape. Dado que buscamos la integración, carece totalmente de sentido separarles, la creación de un guetto. Es por esta razón por la que nuestro proyecto va mucho más allá de la creación de un numero X de viviendas y de sus dotaciones asociadas en un limitado espacio de
“ A brave new World, we have to start all over again.
Just a handful of men”
Jeff Wayne “War of the worlds”
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A pesar de lo que pueda parecer, este no es un proyecto colectivista. Nada me desagradaría más que eso. Queremos desmarcarnos de la norma, crear un lugar para que el individuo pueda desarrollarse en plenitud. El empleo de cocinas, comedores, lavanderías comunes, es un medio para el desarrollo de individuos plenos. Es la oportunidad que damos a nuestros “clientes” de integrarse en una autentica sociedad activa, en un barrio vivo. Esto no es una burbuja en la que pueda revolcarse en autocompasión auxiliados por la ayuda del estado. Todo el programa que proponemos se desarrollará a través del trabajo de cada uno de estos individuos. Vamos a darles la oportunidad de obtener un trabajo, de incrementar su red de contactos, de hacer valer sus conocimientos y profesiones, en el caso de los que los posean, y de adquirirlos para los que no tienen nada. Nosotros les damos esta oportunidad, pero no es nuestra responsabilidad decidir que hacen con ella.